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Por qué tu página web carga lenta y qué cuesta

Una página lenta no se ve rota. Se ve bien —cuando termina de cargar— y por eso casi nadie la arregla. Lo que no se ve es a la gente que no esperó.

Y en Panamá se nota más que en un promedio mundial: buena parte de tus visitas llegan por datos móviles, muchas veces desde la calle, con una señal que no es la del wifi de tu oficina donde tú probaste el sitio y te pareció rápido.

Mídelo antes de opinar

Dos minutos, gratis, sin instalar nada:

  • PageSpeed Insights (pagespeed.web.dev): pega tu dirección y mira el resultado de móvil, no el de escritorio. El de escritorio casi siempre se ve bien y no es donde está tu cliente.
  • Tu propio teléfono, con los datos móviles encendidos y el wifi apagado. Es la prueba que más se parece a la realidad y la que casi nadie hace.

Si tarda más de tres segundos en enseñar algo legible, tienes un problema que cuesta plata.

Las cuatro causas, en orden de culpa

1. Las imágenes. Es la primera, la más común y la más fácil de arreglar. Una foto que sale de un celular moderno pesa varios megas. Puesta tal cual en una página, esa sola foto pesa más que todo el resto del sitio junto. Se arregla achicándola al tamaño en que de verdad se ve y guardándola en un formato moderno.

2. Los plugins. Cada uno agrega código que hay que descargar y ejecutar. Veinte plugins para funciones que usas dos veces al año es la razón por la que tantos sitios hechos con plantillas van lentos sin que nadie sepa por qué.

3. Los rastreadores de terceros. El píxel de Facebook, el chat flotante, el mapa incrustado, tres herramientas de analítica. Cada uno abre una conexión a un servidor que no es el tuyo y espera respuesta. En una señal mala, cada conexión extra es medio segundo.

4. Las fuentes. Cinco tipografías distintas, cada una en cuatro pesos, son media docena de archivos que el navegador tiene que traer antes de poder pintar el texto. De ahí viene ese momento en que la página está en blanco y luego aparece todo de golpe.

Qué cuesta, en concreto

Clientes que no llegan. La persona con el carro varado buscando un mecánico no espera. Abre el primero, si tarda vuelve atrás y abre el segundo. Nunca vas a saber que estuvo ahí.

Posición en Google. La velocidad en móvil es uno de los factores que Google usa para ordenar resultados. No es el más importante —el contenido pesa más— pero entre dos sitios parecidos, decide.

Impresión. Esta no se mide y es la que más duele en un negocio de servicios. Si tu sitio va lento, la conclusión de quien está evaluando si contratarte es que así trabajas.

Lo que sí se puede arreglar y lo que no

Se arregla rápido: las imágenes. Casi siempre es el 80 % del problema y cuesta una tarde.

Se arregla con trabajo: quitar plugins y rastreadores que no usas. Requiere decidir de qué prescindes.

No se arregla: un sitio construido sobre una plantilla pesada. Se le pueden quitar kilos, pero el piso lo pone la plantilla. Ahí la pregunta deja de ser cómo optimizarlo y pasa a ser si vale la pena rehacerlo.

La forma de no tener el problema

Un sitio rápido casi nunca es un sitio optimizado después. Es un sitio al que no se le metió peso desde el principio: pocas fuentes, imágenes del tamaño correcto, cero librerías para efectos que se pueden hacer con lo que el navegador ya trae, y ningún tercero que no esté ganándose su lugar.

Es más barato construirlo así que arreglarlo después, y es la razón por la que un sitio de trescientos dólares hecho con plantilla termina costando más: lo pagas en clientes que no esperaron.

Puedes comprobarlo tú mismo: abre cualquiera de los sitios que hicimos desde tu teléfono con datos móviles y mide cuánto tardan.

¿Quieres una página así para tu negocio?

Los tres paquetes están publicados con su punto de partida, lo que incluye cada uno y lo que no. Desde $500, con el precio cerrado por escrito antes de empezar y 30 días de garantía.

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