¿Cuánto se demora hacer una página web?
La respuesta honesta empieza con una pregunta incómoda: depende sobre todo de ti. No es una excusa preparada — es que la parte de programar es la más predecible del proyecto, y la que se atrasa casi nunca es esa.
Las dos partes del reloj
La parte que controla quien te hace el sitio. Diseñar, programar, probar en teléfonos de verdad, publicar. Se puede estimar bien porque ya se sabe cuánto toma cada cosa.
La parte que controlas tú. Los textos, las fotos, los datos del negocio, y —la más lenta de todas— decidir. Alguien tiene que aprobar. Si esa persona está ocupada, el proyecto está parado y nadie está trabajando.
En la mayoría de los proyectos que se atrasan, el retraso está entero en la segunda parte.
Qué mueve el plazo de verdad
Cuántas páginas. Una página larga y un sitio de cinco secciones con menú no se parecen. No es el doble de trabajo: es otro tipo de trabajo, porque hay que decidir qué va en cada sitio.
Si alguien tiene que hacer algo dentro del sitio. Un botón de WhatsApp se hace en minutos. Un formulario que llega a tu correo es más. Reservas o citas en línea, con horarios y confirmaciones, es un sistema y se nota en el calendario.
Quién escribe los textos. Si los escribes tú, el proyecto avanza a la velocidad a la que escribas — y esta es la causa número uno de retraso en proyectos de negocios pequeños. Si los escribe quien te hace el sitio, cuesta más y no se detiene.
Las fotos. Si las tienes, es un día de edición. Si hay que hacer una sesión, hay que cuadrar agenda con un fotógrafo y eso son semanas, no días.
Si va en dos idiomas. Duplica el contenido, no el diseño.
Cuándo arranca el reloj
Esta es la parte que hay que dejar por escrito antes de firmar, porque es donde nacen casi todos los desacuerdos.
El plazo no debería contar desde que firmas. Debería contar desde que entregas el contenido.
Si cuenta desde la firma, quien te hace el sitio está asumiendo un riesgo que no controla, y va a hacer una de dos cosas: inflar el plazo para cubrirse, o incumplirlo. Si cuenta desde el contenido, los dos saben exactamente de quién depende cada día.
Pregunta esto tal cual: «¿el plazo corre desde la firma o desde que les entrego el contenido?». La respuesta te dice mucho de con quién estás hablando.
Cómo acortarlo tú
Junta el contenido antes de contratar. Los textos que ya tengas, las fotos, el logo, los datos exactos: dirección, horario, teléfono, servicios con sus precios si los publicas. Tenerlo listo el día uno es lo único que de verdad acelera un proyecto.
Nombra a una sola persona que aprueba. Dos personas opinando en direcciones distintas es la forma más rápida de que un sitio de tres semanas tome dos meses.
Manda los cambios juntos, en una sola lista. Cuatro mensajes sueltos a lo largo de una semana obligan a rehacer trabajo terminado cada vez. Sale más tarde y sale peor.
Desconfía de dos respuestas
«En una semana.» Se puede, si es una plantilla con tus fotos encima. Lo que no se puede en una semana es entender tu negocio, escribir lo que hay que escribir y probarlo. Si te lo prometen, pregunta qué van a saltarse.
«No podemos decirte.» Sí se puede, después de saber el alcance. Que no te den un número antes de conocer el proyecto es razonable. Que no te lo den en la propuesta, con el alcance ya cerrado, no lo es.
Cómo lo hacemos
El día exacto va por escrito en la propuesta, junto con el precio, después de la llamada donde entendemos qué necesitas. Y el reloj arranca cuando tenemos tu contenido, no cuando firmas — así que en esa misma llamada te decimos exactamente qué necesitamos de ti para que puedas irlo juntando.
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